Alguna vez has soñado con ser un gran predicador, un importante líder de jóvenes o un ministro de alabanza impactando las naciones? Quizá has soñado con ser un profesional de categoría, un deportista destacado, un reconocido escritor o un buen doctor?
Muchas veces nuestros sueños se ven interrumpidos por situaciones que la vida nos presenta, situaciones difíciles y complicadas que parecen alejarnos de nuestros anhelos y deseos y muchas veces desanimándonos por completo para cumplirlos.
Un hombre llamado José también soñaba, y sus sueños chocaron con la mentalidad de su padre y hermanos, pensaron que lo único que deseaba era humillarlos y hacerlos sentir de menos y por eso mismo decidieron tomar la ley por sus propias manos y lo vendieron como esclavo.
Yo te aseguro que aunque este chico, José, tuvo grandes sueños habían ocasiones donde sintió desfallecer y querer renunciar a todas las cosas por las que él había creído alguna vez. Quizá imaginó que la mente le jugó sucio y sus sueños nunca iban a ser realidad. Sin embargo, pienso que como José sabía quién era logró mantenerse de pie ante tanto golpe que la vida le dio. El conocía quién era Dios y lo que él le había prometido, solo tardaría un poco en que ese sueño se cumpliese, pero cuando el tiempo se cumplió fue glorioso.
Así sucede en nuestras vidas, cuando Dios nos da un sueño, una visión y vemos que es difícil alcanzarla, por momentos podríamos dudar que ese sea el plan del Señor porque hay demasiadas pruebas, pero nadie dijo que servir al Señor sea fácil. Debemos aprender a ser perseverantes y a permanecer firmes en lo que Dios nos ha encomendado, y aunque las pruebas vengan y los sueños parezcan no cumplirse, debemos tener siempre en nuestra boca Palabra de Dios para declararla cada día y el Señor honrará nuestra fe.
Los planes del Señor son de bien para nosotros. Jeremías 29.11
Mario Enriquez.
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PALABRAS
QUE TRANSFORMAN
Es el tiempo del cumplimiento de promesas, pero requiere que seamos fieles al Señor.
Arturo González